Archive for 12 de mayo de 2013

Bioluminiscencia. Esto sí es ahorro energético.

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Un reciente proyecto de bioingeniería está investigando cómo lograr que ciertos vegetales generen iluminación propia a partir de determinadas condiciones ambientales.

El proyecto no es una idea nueva, de hecho se basa en las experiencias ya realizadas relativas a la manipulación genética en animales.

Este proyecto llamado Glowing Plant genera tantas expectativas que resulta imposible resistirse a la tentación de lanzar las predicciones de ciencia ficción más alocadas, como: prescindir de iluminación artificial en ámbitos casuales (no técnicos), un aumento significativo en la población vegetal (al punto en que cada calle de tu ciudad tendrá miles de árboles como alumbrado público) y muchas más.

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La investigación está generando muchísimo movimiento en Internet, llegando a aportes masivos de la comunidad online para su financiación; toda una sorpresa para los científicos que la han generado.

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El concepto es sencillo: integrar el gén de la bioluminiscencia luciferasa al ADN vegetal. Si bien no es una tarea sencilla, ya que requiere de la previa modificación de la cadena adeínica vegetal antes de insertar la luciferasa, el espíritu de los investigadores está alto y la confianza firme. Como avance, se puede mencionar la ya modificada Arabidopsis (producto de biología sintética y un software que modifica el genoma). De por cierto entusiasmante, aunque un tanto preocupante, ya que (en el peor de los casos) la cadena podría salirse del control de los investigadores, produciendo daños irreversibles en el ambiente vegetal y, en consecuencia en la vida del planeta. Personalmente, confío en la responsabilidad de estos científicos y aplaudo la iniciativa.

12 de mayo de 2013 at 14:04 Deja un comentario

Lavar sin agua: una idea ecológica que está cada vez más cerca

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El uso del agua es uno de las preocupaciones más importantes en este momento del planeta en el cual se habla de calentamiento global y de la escasez de este elemento vital para la vida en la tierra.

No nos podemos imaginar la vida sin realizar ciertas actividades utilizando agua, por ejemplo, bañarnos, limpiar la casa, regar las plantas y lavar nuestra ropa, entre muchas otras cosas más. Sin embargo, algunas empresas que fabrican electrodomésticos comenzaron a pensar en cómo lograr que disminuir la cantidad de uso del agua para algunas tareas del hogar.

¿Te imaginas un mundo sin agua? ¿Te preocupa en cómo ahorrar agua? Entonces, es hora de que sepas que hay una compañía que está pensando en el modo de mejorar el uso diario que le damos a este elemento imprescindible para la vida en el planeta Tierra.

Conciencia tecnológica
La conciencia medioambiental se encuentra en ascenso y el mundo de la electrónica no se queda atrás. Actualmente, algunas empresas se están volcando cada vez más a la comercialización de productos amigables con el entorno en el que vivimos. Por ejemplo, la multinacional surcoreana LG desarrolla, desde hace varios años, nuevas tecnologías para atraer a los consumidores que se preocupan por el medio ambiente, pero, a la vez, se quieren ocupar de éste.

La compañía ha creado una verdadera revolución en el mundo del lavado. Dentro de muy poco tiempo, llegaría de la mano de un increíble lavarropas, cuyo dato a destacar es que funcionaría sin utilizar agua.

Si bien los directivos de LG no quieren develar detalles, por tratarse de un secreto comercial y porque se encuentra en etapa de desarrollo, la sola idea de pensar en un artefacto de estas características es más que interesante. Lo que se comunicó de este nuevo dispositivo, es que permitiría limpiar la ropa sin necesitar ni una gota de agua.

12 de mayo de 2013 at 13:06 Deja un comentario

Oslo: la ciudad que compra basura para producir energía limpia

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La basura nos desborda. Bolsa a bolsa, los españoles producimos más de 28 millones de toneladas al año (un kilo y medio por persona y día) y las expectativas son que estas cifras seguirán aumentando. En las plantas de tratamiento de residuos se intenta reaprovechar la mayor parte de las basuras y reducir al mínimo la cantidad que va al vertedero o se quema en una incineradora. Pero sigue siendo demasiada y hemos comprobado como vertederos e incineradoras se están saturando.

La alternativa la encontramos en las tres “R”: reducir, reutilizar y reciclar. En España reciclamos poco y mal, apenas un 13%. Aunque, es cierto que hay localidades con buenos programas de recogida selectiva donde se recupera hasta el 80% de los residuos, todavía queda mucho por hacer. Mucha gente se ampara en el «para qué vamos a reciclar si ya lo hacen en las plantas de tratamiento de basuras».

Existe otra alternativa mucho más eficiente:

Mientras la mayoría de las ciudades del mundo enfrentan constantes problemas para deshacerse efectivamente de sus desechos, Noruega ve subexplotada su capacidad de reciclaje industrial a gran escala.

Oslo, capital de Noruega, a diferencia de la mayoría de las ciudades del mundo es una ciudad que no sólo produce basura sino que la importa. Barcos con basura proveniente de Inglaterra, Irlanda e incluso de sus vecinos suecos llegan con sus fétidas toneladas a laguna de las muchas plantas industriales que transforman los residuos de nuestra era de consumo desmedido en energía eléctrica y calorífica.

Se estima que más o menos la mitad de la ciudad y la mayoría de las escuelas utilizan calefacción proveniente de basura quemada: desechos caseros, desperdicios industriales e incluso materiales tóxicos provenientes de fábricas y hospitales (además de drogas decomisadas incluyendo alcoholes importados ilegalmente) terminan en uno de los muchos centros de combustión de basura.

Sin embargo, esta fuente alternativa de combustibles no-fósiles se halla en una paradójica disyuntiva: la ciudad de 1.4 millones de habitantes produce una cantidad mínima de basura, por lo que Oslo literalmente necesita importarla de otros países. En el Norte de Europa se producen unas 150 toneladas de basura al año, lo que según los expertos se quedaría muy corto para la capacidad noruega, que puede procesar más de 700 millones de toneladas.

Según Hege Rooth Olvergsveen, asesor del programa de recuperación de desechos de Oslo, la basura “es un mercado en crecimiento.” Aunque los suecos y los ingleses estén implementando programas similares (en Inglaterra vender la basura resulta rentable para reducir impuestos a los tiraderos), los noruegos siguen a la cabeza del mundo en la producción de combustibles: no sólo producen energía a partir de la basura, sino que se encuentran entre los 10 más grandes exportadores de hidrocarburos y gas, además de tener abundantes reservas de carbón y una red de más de 1000 plantas hidroeléctricas que producen energía limpia gracias a la vasta red acuífera de sus montañas. Pero según Pal Mikkelsen, director de una de las plantas de reciclaje más grandes del país, quemar la basura fue “una apuesta por la energía renovable, para disminuir el uso de combustibles fósiles.”

La posibilidad de utilizar estos desechos como energía va de la mano de un cambio en los hábitos de la población, algo sólo posible mediante la educación: los noruegos tienen un sistema de separación de basura completamente funcional. La basura doméstica se separa en bolsas verdes para desechos orgánicos, azules para plásticos y el vidrio en otra. Las bolsas de colores son ofrecidas gratuitamente por el gobierno.

Las bolsas son separadas automáticamente en las plantas por sensores computarizados, disponiendo de ellos en los incineradores adecuados. La planta donde trabaja Mikkelsen, además, compite a nivel arquitectónico con la recientemente inaugurada casa de la ópera en Oslo.

Pero por atractivo que pudiera parecer este método de reciclaje, podría no ser una solución medioambiental sustentable a largo plazo. Lars Haltbrekken, líder de uno de los grupos de ambientalistas noruegos más antiguos del país, afirma que importar basura es bueno, mientras la prioridad principal siga siendo reducir los desechos, no generar una demanda mayor de estos.

En la lista de tareas ambientales, según Haltbrekken, producir menos basura debería ser prioritario, mientras que generar energía alternativa a partir de la basura debería ser el último. “El problema es que nuestra última prioridad está en conflicto con la primera.”

Mientras los gobiernos del mundo comienzan a adoptar la apuesta por producir combustibles alternativos de manera sustentable, el curioso caso de Noruega permanece como un referente para cualquier estrategia de reciclaje a gran escala en el mundo.

12 de mayo de 2013 at 12:32 Deja un comentario


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